Entrevista a Sebastián Martínez Daniell, editor de Entropía

La editorial del mes de septiembre en La Libre es Entropía, un sello que nos acompaña con sus libros desde los inicios, gracias al cual conocimos a escritores y escritoras inolvidables de la narrativa contemporánea. Conversamos con su editor para saber más sobre este sello editorial de Argentina, sus inicios, proyectos e ideas; seguí leyendo para conocer lo que nos contaron. Te esperamos en La Libre (Chacabuco 917, San Telmo) y en la Tienda Virtual para ver sus libros.

Sobre los inicios de la editorial, ¿Cómo surgió la idea de hacer una editorial y por qué eligieron ese nombre?

La idea de fundar una editorial fue de Valeria Castro, que venía madurando el proyecto desde hacía tiempo y finalmente, en 2003, cuando empezábamos a dejar atrás la crisis de comienzo de siglo, nos propuso a su hermano Gonzalo y a mí publicar nuestras primeras novelas e iniciar un catálogo. El momento era caótico pero propicio.

Por un lado, la devaluación de la moneda había llevado a los grandes grupos editoriales a restringir la importación de títulos y a limitar sus catálogos a la publicación de autores muy consagrados, ya probados comercialmente y, en gran medida, estéticamente conservadores. Es decir que había un déficit en la oferta de libros y, sobre todo, en la oferta de propuestas literarias que se salieran del espectro de lo previsible. Pero, por otra parte, el clima social había derivado en una gran efervescencia de la producción textual. Circulaba una gran cantidad de obras, en gran medida producidas por una nueva generación de escritores que no encontraba espacios de publicación y difusión.

En este contexto, surge la anécdota de la fundación de Entropía. Y también de otras varias editoriales que nacieron en esos primeros cinco o seis años del siglo XXI. El asunto fue que, una vez decididos, casi inmediatamente Gonzalo y yo pasamos de ser autores a ser también editores, y enseguida se sumó al proyecto Juan Nadalini. Cabe aclarar que Valeria, Gonzalo, Juan y yo íbamos al mismo colegio secundario y nos conocemos desde que tenemos 13 o 14 años.

En cuanto al nombre, debatimos muchísimas opciones. Hasta que un día nos dimos cuenta de que Juan ya tenía un emprendimiento laboral que se llamaba Entropía y nos convencimos de que ese era el nombre ideal para una editorial que se proponía canalizar alguna energía textual que no encontraba cauce de publicación. Así quedó bautizado el proyecto.

¿Cómo seleccionan los libros del catálogo?

Simplificando un poco, se puede decir que hay cuatro vías de llegada de un libro a la editorial. Por un lado, están los manuscritos que aparecen en nuestras bandejas de correo sin contacto previo ni recomendación alguna y nos sorprenden. Fue así que en su momento descubrimos a autores como Romina Paula, Diego Muzzio, Iosi Havilio, Roque Larraquy, Santiago Craig, Virginia Cosin, Mercedes Halfon o Sonia Budassi, entre muchos otros.

En segundo lugar, están los libros que llegan por recomendación de escritores, editores o críticos, o aquellas nuevas obras de escritores que ya forman parte del catálogo. Luego están aquellos textos que ya han sido publicados y que la editorial toma para darles una nueva forma. Por ejemplo: los libros de Werner Herzog, que tradujimos del alemán, o Cassavetes dirige, de Michael Ventura, y los libros de Al Alvarez, que trajimos del inglés; las obras de teatro de Manuel Puig, que decidimos reunir en un solo volumen; la poesía de Alberto Szpunberg; las piezas de dramaturgia de Romina Paula, Rafael Spregelburd, Santiago Loza o del grupo Piel de Lava; o la novela El animal sobre la piedra, de Daniela Tarazona, que estaba publicada en México y nosotros editamos en Argentina. Y, finalmente, están esos libros que salimos a buscar, que son propuestos desde la propia editorial: autores o grupos de autores que nos interesa integrar al catálogo de algún modo particular y a los que nos acercamos.

En todos estos casos, los procesos de decisión están absolutamente teñidos de subjetividad, de gusto personal. Por supuesto que también hay restricciones materiales y posibilidades presupuestarias. Pero esencialmente cada libro tiene que entusiasmarnos, convocarnos desde algún lado. O, por lo menos, lograr esto con alguno de los cuatro responsables de la editorial.

¿Cuáles son sus novedades destacadas, de las que ya salieron y las que están por venir?

En los últimos meses sacamos Herramientas / Yiyi, la cuarta novela de Gonzalo Castro; Bali, que es la primera incursión de Federico Jeanmaire en nuestra editorial; Estación Saturno, de Fernanda García Lao; y Sombras, por supuesto, que reúne la dramaturgia de Romina Paula. En el horizonte está Fuera de sí, un libro que va a reunir los ensayos y artículos que escribió Marcelo Cohen sobre sus lecturas sobre narradores, novelas y cuentos.

¿Qué importancia tienen para ustedes las librerías de barrio?

Para una editorial como Entropía la circulación en librerías independientes es clave. No sólo por la relación que establecen con sus lectores “de cercanías”, sino porque suelen ser puntos de distribución de una curaduría muy sofisticada, muy cuidada. Es en estas librerías donde los libreros se toman el tiempo de leer los libros que venden, de recomendarlos, de destacarlos en medio de la gran cantidad de novedades que circulan cada mes.

¿Cómo imaginan el futuro de los libros y la lectura en un mundo que se vuelca hacia lo digital?

Es difícil predecir lo que va a ocurrir en tiempos tan inestables, tan veloces y tan inciertos. El vuelco hacia lo digital no es necesariamente una amenaza contra la lectura. Hay otras variables que deberían preocuparnos más en un contexto de creciente desigualdad: la pauperización del campo simbólico; la pérdida de la tonicidad cognitiva y, por tanto, de la atención; cierta banalización del lenguaje, un giro hacia la obscenidad.

Entrevista realizada por Anshi Moran

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