Historias de amor no, de Anahí Mallol

Anahí Mallol, poeta y ensayista, lleva más de 30 años dedicada a la poesía argentina. El título de su último libro, Historias de amor no (Bajo la luna, 2021), parece una consigna de escritura, como una restricción que la poeta usa para vertir palabras sobre el papel. La palabra “no” funciona como un pincel que con soltura tacha la afirmación anterior, y así se abre un universo donde conviven los poemas. Decir “no” se convierte en un hecho afirmativo que desde su borde despliega una cadena de historias similares pero diferentes, sin jerarquías, sin mayúsculas, que se suceden como un collar de perlas negras y caen, cada una a su tiempo, a la desolación del punto final. Estas historias se abrazan a lo que no fue, sostienen lo que queda del amor pendiendo de un hilo como globo de fin de fiesta.

Esta es una obra fragmentaria que se descascara del corazón roto pero ya distante, sin el drama o la emoción latente. Prosa poética alejada del Yo, escrita de manera impersonal, como si desde la lejanía del tiempo se observara a una diversidad de parejas con historias quizás fugaces, quizás de años, pero que, vistas desde lo alto, ocupan tan solo un par de líneas:

“vivieron juntos muchos años. no fue un paraíso, pero habían construido un lugar al que decían casa, algo invisible a lo que llamaban nosotros. después vino el infierno. después nada. cuando se ven ahora, un par de veces al año, flota entre los dos la pregunta sin respuesta: ¿cómo pude alguna vez, estar con este extraño?”

Al decir que no a las historias de amor, el yo-poético construye un nuevo tipo de amor: el amor-no. Historias que fueron de amor o intentaron, pero no. Historias de desamor, separación, caminos que se supieron cerca y luego se alejaron hasta volverse desconocidos.

“(…) se escriben. un día dejan de verse. cada una vuelve a su vida. libros y mujeres. poemas escritos en sábanas blancas.”

Como el degradé de un color amargo, ideal para escépticos o empalagados de primavera, los fragmentos de “Historias de amor no” se van sucediendo como si todas estas historias pudieran entrar en una sola vida o en un solo libro. En él encontramos amores que no son fantasiosos ni de película, sino los que nos suceden en realidad: éramos demasiado jóvenes, nos prometimos demasiado, convivimos muy pronto, etc. En algunos casi hubo amor: fueron miradas no concretadas, fantasías, sueños, hilos tensos que se desgastan con el tiempo hasta quebrarse por el borde más angosto.

“¿acaso es culpa de ella si, en el vacío de ese equívoco, exceso y deseo, todo termina tan pronto que no sacia?”

Cada página es una cápsula que al abrirse estalla y te golpea muy rápido, sin que te des cuenta. En cada texto una fantasía se desangra, no son campos de flores, son los restos de algo que ya está, ya pasó. Lo que nos queda entonces, siempre, son las historias, es decir, las palabras:

“quiere componer un libro que sea sorprendente. sueña con el día en que se lo haga llegar y él, conmovido, vuelva a acercarse. (…) cuando termina el libro lo sabe: lo que ahora quiere es escribir. escribir solamente”.

Se dice que el amor en sí no es suficiente, con el amor solo no basta. Hay contratiempos que nos exceden: los deseos, la vida, la enfermedad, la muerte. ¿Quién nos impuso que las historias de amor tenían que terminar con un final feliz? A veces los finales suenan más como: “se van de la fiesta. no vuelven a verse”, “no vuelven a besarse en lo que resta de vida”, “no en la salud como en la enfermedad. no”. Y aunque esto nos duela, sabemos que el amor también rima con horror.

Una poeta de gran trayectoria como Anahí Mallol nos propone que el no-amor es un vasto mundo para explorar, escribir, inspirarnos y así amigarnos con las historias que no pudieron ser pero aún así algo fueron, algo de magia y de poesía nos dejaron.

Anahí Mallol (1968) publicó los libros de poemas Postdata (Siesta, 1998), Polaroid (Siesta, 2001), óleo sobre lienzo (Chicas de Bolsillo, 2004), Zoo (Paradiso, 2009), Querida Alicia (La Sofía Cartonera, 2011), como un iceberg (Paradiso, 2013), piedras (Prebanda, 2019) y Diario de la Cárcel (Eloísa Cartonera, 2020). Escribió ensayos sobre poesía argentina contemporánea, participó del sello Siesta y colaboró en el Diario de poesía. Es docente en la carrera de Artes de la Escritura en la Universidad Nacional de las Artes.

Reseña: Anshi Moran

Historias de amor no, Anahí Mallol; Editorial Bajo la Luna; 2021; 64 páginas.

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