Poemas para no ir a trabajar

El jueves 17 de enero a las 19:30 presentamos el libro Poemas para no ir a trabajar, de Fernando Aita, en La LibreBolívar 438, Montserrat, CABA.  Esta es una ocasión especial ya que es una edición de la casa.  Les dejamos acá una selección de algunos poemas para que no tengan excusas y vengan. 

*

No trabajar por amor

Quedémonos de sábanas:

nos echamos otro sueño.

Dejo el traje de robot en el armario,

móvil sin carga, reloj en penitencia,

del almanaque rescato la foto:

una ventana por donde fugarse,

a seguir el curso de un arroyo,

sentarnos en un tronco y estudiar

las boludeces que hacen las aves,

más detalle, los diseños de los bichos,

ni hormigas ni mosquitos (remiten al laburo),

mejor los fractales de la luz

en las hojas y las ramas,

flores entre unos yuyos

que acaricia el viento,

callados, mirarnos a los ojos,

y para adentro, pasar

todo el precioso día en bolas,

dándoles gracias a nuestros cuerpos,

queriéndonos a cuatro manos,

y en dos lenguas,

comer despacio,

dormir siesta, leer,

y escribirte

algo que respire en las pausas.

*

Excusas
I.

Amor… amor… abrí los ojos.
Sí, ya salió el sol, y sí, no fui.
Tengo un plan, tranca.
Me tenés que ayudar.
Llamá al trabajo y pedí por mí.
Decí que no me sentiste volver
ni salir y estás preocupada, muy:
que por favor me comunique urgente.

Yo duermo una horita más,
me ducho, hago un mate, y llamo.

De noche quedé pensando, y busqué:
“Excusas para faltar”. Encontré buenas.
Páginas y páginas de todo el globo
en muchos idiomas, generosas
de saber, ingenio, solidaridad.
Todo lo que pueden miles de almas
mancomunadas y la imaginación libre:
legalistas y abducidos,
místicos y mañosos,
chantas y chantajistas,
exagerados y parcos.
Da para un libro.
Da para que vos
tampoco vayas.

*

Relación de dependencia

Hola, ¿derechos humanos?

Recursos, perdón.

Pertenezco a la compañía.

Me tienen secuestrado.

Me confunden con alguien más.

Quieren plata, obvio, cifras irracionales.

Yo temo por la vida

y para ustedes son chirolas.

 

Nada de Estocolmo. Me durmieron

y desperté en esta pesadilla.

Preguntan datos que no veo el sentido.

Preferiría no hacerlo.

Son lentas las horas bajo esta capucha

acosado por voces, sonidos, olores,

que no reconozco.

Quiero que me liberen.

Quiero estar en casa.

 

Siempre hice lo esperado,

dentro del convenio,

falté poco, y más de una vez

me quedé fuera de hora.

Paguen, por favor.

*

Temporal

¿Ahí no llovió? Mi barrio, un desastre.

El cielo encapuchado, gris y negro.
Relámpagos platean las membranas.
Y un tronar estremece el chaperío.
Un gotón, tres, cuatro, una balacera de gotazas,
otro trueno y se descarga el chaparrón.
Un baldazo galáctico infinito
se vuelca sobre las barriadas.
Vientos huracanados, cayeron árboles,
cables, postes, carteles, rayos. Cayó piedra.
Faltó fuego; y si caía, se apagaba.
Agua de arriba y abajo sube.

Todavía la crecida da en la ingle:
paquetes y bolsas colgando del techo,
los muebles levantados.
Lo de siempre: hasta que seque,
chapotear en el barro.

Avisá, por favor:
no tengo qué ponerme,
ni ánimo y hay
demasiado por hacer.

*

Perder el presentismo

Buenas, estoy encerrado.

Por suerte el lugar es grande

y hay más personas, algunas con ropas

estrafalarias, se sirven tragos, fervor

en la charla, se agitan las manos,

las caras resplanden, la música regoza.

 

De prente, clarea y uno se quiere ir,

y no hay llave, no hay, nadie tiene, no hay.

Alguien mete un coso en la cerradura,

hace fuerza y se caga el mecanismo.

El cerrajero tarda: esta tarde

no me esperen.

 

Para el caso da lo mismo quedarme

encerrado en casa. Cuánto

mejor no sufrir un trauma,

disfrutar y compartir

aire fresco, buen clima de trabajo.

Prometo dormir la siesta.

Y mañana, como nuevo.

A.R.T.

En el próximo semáforo me tiro
sobre un coche caro que venga despacio.
Si no me rompo nada, mejor. Igual,
para no trabajar, hay que arriesgarse.

En un momento momia del jornal,
elegir la esquina, estudiar la jugada,
calcular el impacto, cuestión de dar
contra algo sin filo ni peso.
Se podrían tomar clases de yudo.

El brazo contra el parante
del que pasa en amarillo,
aguantar el golpe
y dejarse caer en la vereda,
charlar con testigos
y esperar echado
el socorro, y el juicio.

Una semana se gana seguro.
Y todo en buena ley,
con un abogado capaz
queda diferencia para vacaciones;
acaso en yeso o en cama… en casa,
poniéndose al día con tantos pendientes,
arreglos, juntadas, películas, libros,
y sin perder el tiempo
de no hacer nada, nada, nada,
nada de nada.

*

Fernando Aíta (Avellaneda, 1975) publicó los libros de poemas Épica chusma (2007, Ediciones del Dock) y Lengua extranjera (2012, edición de autor), de fotografías estenopeicas y textos Furgón Flashero (2015, mónadanómada), y de cuentos Aberraciones por amor (2018, Peces de Ciudad). Con el equipo de GRaFiTi realizaron Escritos en la calle – grafitis de Argentina (2017, La Marca Editora). Es uno de los editores de Ñusléter – 24 hs. de literatura (niusleter.com.ar) y de GRaFiTI escritosenlacalle.com. Otros proyectos colaborativos son: Alfabeto político, Cámara Flashera, Foto Crazy, Adonde va la lluvia, Un golazo…

www.fernandoaita.com.ar

 

48383364_2145473415513491_9080981338277806080_n.jpg

 

Les esperamos el jueves 17 a las 19.30.

PD: para quienes usan facebook acá está el evento: https://www.facebook.com/events/282419342332513/

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s