Entrevista a Ramón Tarruella, editor de Mil Botellas

En octubre elegimos como editorial destacada a Mil Botellas, una editorial de larga trayectoria en el universo independiente con mucho para ofrecer a lectorxs de ficción. Conversamos con Ramón Truella, su editor, para conocer más de la historia del sello y su propuesta. Al final, te dejamos dos invitaciones para que vengas a conocer más de sus libros a La Libre.


1. ¿Cómo nació la editorial y por qué el nombre?

La editorial nació en noviembre de 2007. Surgió porque yo coordinaba un grupo de talleristas que venían trabajando con obra propia, puliendo sus textos, sobre todo cuentos. La idea original fue armar una editorial para dar espacio a esos textos y a esos autores nuevos. Nació con una antología de cuentos de integrantes del taller. El segundo libro fue Cuentos breves, de Rafael Barrett, que sigue funcionando y vendiéndose. El tercero fue mi primera novela. Después el grupo se dispersó: algunos se fueron, entraron otros, y finalmente la editorial tomó un rumbo propio, bastante lejano a la idea original, y fue construyendo su identidad.

El nombre surgió una noche de encuentro, entre botellas de vino, ya teníamos todo listo, el primer libro armado y diseñado, pero faltaba el nombre. Sofía, integrante del taller y la última del grupo original en irse, dijo: «Che, mil botellas», mirando el panorama que teníamos delante. Nos gusto, y la seguimos acompañando con la metáfora de que publicar un libro es como tirar una botella al mar.

2. ¿Qué criterios hacen que un libro sea un libro que quieren publicar?

Lo que busco en un libro, tanto en un rescate como en un autor nuevo, es que tenga algo para decir. Que no sea un mero ejercicio narrativo ni una historia por contar, sino que haya un contenido, una construcción de trama o, al menos, un estilo con trasfondo. Puede ser algo lúdico, por supuesto, pero sin esa superficialidad de trabajar un texto solo porque uno tiene la habilidad de escribir.

Como único responsable actual de la editorial, busco una prosa pulida. No vanguardista ni barroca, plagada de adjetivos, sino que se note que hay un trabajo, un recorrido previo sobre lo escrito. Una mirada profunda, pensada, sobre lo que se está escribiendo. Eso vale tanto para autores nuevos como para clásicos y rescates, que hay muchos en la editorial.

Y salir del lugar común y de las tendencias. Buscar propuestas distintas, no desde el lugar del iluminado, sino desde el deseo de contar algo diferente. A veces hay mucho conformismo en lo que se escribe y en las temáticas. La idea de la editorial es buscar por los márgenes de esas tendencias, que a veces duran poco, a veces un poco más, y después quedan medio perdidas.

3. ¿Cuáles son las novedades de este año?

Este año salió primero El Sexto, de José María Arguedas, escritor peruano y clásico de su literatura. Es una novela ambientada en una cárcel de Lima que existió realmente. Es distinta dentro de su obra: transcurre en un ambiente urbano y cerrado.

La segunda novedad fue La casa y el viento, de Héctor Tizón, una de sus mejores novelas, ambientada en esos pueblos desérticos y olvidados, o no tanto, tan suyos. Transcurre durante la última dictadura: un hombre se va al exilio en España y reflexiona sobre ese éxodo.

Después salieron dos novelas cortas de Nina Berberova, escritora rusa del siglo XX. Retratan la vida de los rusos que se van a Europa tras la Revolución de Octubre en busca de una vida mejor y se encuentran con otras penurias. Son muy cortas, muy lindas y muy bien narradas.

A fines de octubre sale una novela policial del uruguayo Rafael Massa, Todos mienten. Está ambientada en los años 70, en Montevideo, en plena dictadura uruguaya, con un trasfondo político muy fuerte: una novela muy linda e intense, tiene traiciones, lealtades y todos los demonios de esos años tan duros en el continente.

Cerramos el año, en diciembre, con un libro que estuvo medio oculto: Historia de monstruos, de Juan Jacobo Bajarlía. Es un bestiario de los monstruos de la historia universal, desde la Edad Media hasta el siglo XX, en forma de crónicas. Tiene un prólogo de Mariana Enríquez, quien dice que ese libro le abrió el interés por el terror y por todo lo que ella hace.

4. ¿Qué importancia tienen para ustedes las librerías de barrio?

Las librerías de barrio son de mucha importancia. En lo personal, porque padezco su ausencia. Vivo en Los Hornos, un barrio a las afueras de la ciudad de La Plata, y acá no hay librerías. Hay una, pero es más comercial: tiene solamente bestsellers y libros escolares, y no tiene esa identidad propia de una librería de barrio. Eso no lo tenemos.

Es algo que admiro de Buenos Aires, y es fundamental, porque es el vivir cotidiano del lector con el libro. Es la misma pausa que da la lectura: la persona que sale, pasa por su librería de barrio, escucha al librero que le recomienda, y vuelve otra vez por otra recomendación. Tiene que ver con ese tiempo relajado de la lectura. Sé que vivimos en tiempos acelerados, y es cierto que existe, no digo que no, pero la lectura es una pausa en medio de la vorágine capitalista, y las librerías de barrio se acomodan a esa pausa. Eso me gusta mucho.

Por otra parte, con Mil Botellas hay librerías de barrio que venden más que algunas que están en plena Avenida Corrientes. Esto es así porque al librero o a la librera le gusta el catálogo, lo recomienda, y eso se nota.

5. ¿Qué libro te gustaría que se encuentre de casualidad un lector en una librería?

Creo que Mil Botellas tiene un lector diverso, no unificado. Quizá otras editoriales sí lo tengan, pero acá el que le gusta el policial tiene un recorrido dentro de la editorial, y lo mismo el que le gusta la literatura latinoamericana. Quien prefiere una literatura más anglosajona, de historias cotidianas y sencillas, más acotadas, encuentra a Katherine Mansfield y Edith Wharton. Quien busca novela histórica tiene la de Andrés Rivera, o Mis amigos, de Emmanuel Bove, ambientada en el París posterior a la Primera Guerra Mundial. También hay estilos más complejos, de búsqueda vanguardista, como Libertad Demitrópulos o Gabriel Báñez.

Salvo algunos géneros particulares, como la ciencia ficción, que no edito, creo que el lector de ficción puede encontrar algo que le guste en Mil Botellas. Ahí está el rol del librero: tener el conocimiento y el tacto para ofrecerle a cada lector lo que realmente le gusta. La editorial tiene variedad para ofrecer.

6. ¿Cómo ves el presente y futuro de los libros en nuestro territorio?

Es una pregunta que se hace en un momento de incertidumbre, en medio de esta locura y de esta violencia cotidiana por parte del Estado. Pero creo que el arte siempre tiene respuestas alternativas, de resistencia. Son momentos de pocas ventas, sin duda, pero de construcciones colectivas: hay una necesidad y una búsqueda de armar colectivos, momentos, eventos. En cada feria va mucha gente y se vende poco, y eso es un gran problema para los que vivimos de la editorial. Pero también está la necesidad cotidiana de pensar en el otro, a contramano de lo que se propone no solo desde el Estado, sino desde el sistema y la sociedad en general.

Sobre los libros, creo que se está escribiendo mucho. Como dice Piglia, no hay una sola literatura argentina, hay muchas literaturas argentinas. Después está el mercado, que las ubica bajo etiquetas: aparece el realismo sucio, o los nuevos escritores del terror. Son nombres de mercado, pero la literatura argentina siempre tuvo esa variedad, y hoy se está escribiendo mucho. A la editorial me llegan autores todo el tiempo. Por supuesto no puedo leer a la par y, como dice Liliana Hecker, a veces hay más escritores que lectores. Pero más allá de la coyuntura, que es un mal sueño, me parece una buena señal: la necesidad de crear y de construir nuevas historias no se durmió, al contrario.

Claro que hay que salir de esta coyuntura, y eso depende mucho de la política. No solo de que el año que viene cambie el gobierno, sino de que ese cambio lo necesite una sociedad más amplia, no solamente el sector artístico, nacional y popular o «progre», como se le llame, sino también gente que quizás no es electora. Creo que el año que viene este modelo está agotado; después se verá. De todos modos, es positivo que se siga escribiendo y que siga habiendo interés por las editoriales. Las editoriales independientes son muchas, y a veces hay cierto esnobismo en abrir una sin saber bien para qué. Pero eso también genera biodiversidad y lugares de escucha donde canalizar a tantos escritores. No siempre lo que se escribe es bueno ni va a trascender, pero esa necesidad me parece muy interesante. El futuro, creo, depende de un cambio político, al menos para sentirnos un poco más contemplados como editores y como escrito

Entrevista realizada por Anshi Moran

Dos eventos de Mil Botellas en La Libre

🖋️El trabajo de la ficción ⚡Charla sobre escritura, literatura y narraciones. Para personas interesadas en escribir ficción, entusiastas de la narrativa argentina contemporánea y curiosxs, invitamos a tres grandes autorxs que integran el catálogo de Mil Botellas para conversar sobre su oficio. Nos visitan Facundo Basualdo, Jorge Consiglio y Marina Condó. El sábado 31 de octubre a las 18 hs. en La Libre.

🎥Proyectamos La película de Báñez, de Marcos H. Rodríguez. Este autor platense escribió siempre desde los márgenes de la literatura nacional, dejando en su paso por la vida una obra prolífica. Presenta: Matías Raia. El sábado 22/10 a las 18 hs. en La Libre.

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